Creo que cuando te encuentras a esas alturas del juego no te puedes dar el lujo de hacer una falla tan épica. Croll, una persona que ya había logrado quebrar la seguridad del sitio en mayo volvió a las andadas.
Según ALT1040: Croll volvió a las andanzas pero esta vez pudo no sólo conseguir la contraseña de la cuenta de Evan Williams, el CEO del servicio, y su mujer, sino también de muchos miembros del staff y, además, obtuvo 310 documentos. Muchos de ellos simplemente son planes para monetizar el servicio (remeras, gorras y hasta un proyecto llamadoTwitter Reality TV Show) y muchos otros con información realmente confidencial como la cuenta de GoDaddy del CEO o su Facebook.
El hacker le envío a TechCrunch, uno de los mas grandes sitios en Internet, 310 documentos, por lo que Michael Arrington y cía publicaron todos aquellos que contenían información relevante como planes, proyectos y proyecciones financieras, dejando a un lado los que contenían información personal. Dicha publicación causó un revuelo por Internet estando mucha gente en desacuerdo, pero TechCrunch se defendía argumentando que era lo mismo que si hubiera sido una filtración de algún personal dentro de Twitter. Pero vamos, que de una filtración y un robo por parte de un hacker hay mucha diferencia; siendo ambos aun una falta de ética completa y un robo pues esa es información de la empresa.
Poco después se supo que la contraseña de los servidores de Twitter era nada mas y nada menos que “password“. Te lo paso de alguna persona que apenas empieza con esto del Internet que en su primera cuenta de correo utiliza “password”, “contraseña”, el nombre del servicio, el nombre de la persona o “123456″. Pero cuando tienes el servicio de microblogging mas famoso y una de las redes sociales emergentes el tener este tipo de errores va mas allá del suicidio. No te puedes montar una casa llena de oro rodeada por ladrones y solo tener una puerta de madera diseñada por Agatha Ruiz de la Prada como seguridad.
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