
Cuando eramos pequeños, seguramente la mayoría de nosotros, nos cuestionábamos tantas cosas y nuestra pregunta favorita era: ¿Por qué?
Cuestionábamos todo lo que nos decían nuestros mayores y todo lo que veíamos. Incluso muchas veces sacábamos de su zona de confort a nuestros padres con tanta pregunta que hacíamos y tal vez muchas de nuestras preguntas se quedaron sin respuesta o a su vez surgieron más y más dudas.
Lamentablemente, esa chispa de curiosidad se fue extinguiendo paulatinamente y nos fuimos “amansando”, aceptando como verdad absoluta todo lo que nos decían o leíamos sin cuestionar nada. Tal vez por respeto, como en el caso de la escuela que muy pocos alumnos se atreven a preguntarle a su profesor alguna duda o de cuestionar si era verdad todo lo que decía en clase, el cual antes se escudaba con decir “porque así lo digo yo y yo mando”; tal vez por pereza, de no agarrar algún libro o de buscar en otro lado la respuesta a nuestras dudas; o quizás se deba a la costumbre, vamos por la vida en automático y realmente no nos detenemos a razonar los por qués de las cosas y aceptamos todo como nos lo dicen.
Sin embargo las excepciones a la regla a quienes yo llamo científicos, basan su trabajo en esa peculiar pregunta: “¿Por qué?”. Y van descubriendo cada vez más y más cosas, explicándonos de una manera objetiva el mundo. Claro a parte de los científicos hay otras personas que siguen su sentido de la curiosidad y van descubriendo otras cosas quizá no de interés científico pero que igual no se quedan con la duda.
Yo pienso que la clave está en:
Ver en la realidad lo que otros no ven.
Cuestionar el conocimiento mismo y decidir hasta donde creer en lo que nos dicen y determinar cuándo es necesario investigar más.
Artículos relacionados:



Creo que la pregunta “¿por qué?” esta ahora muy delimitada por otra pregunta, el clásico “¿que dirán?”
Lamentablemente así es
Pues yo no les llamo científicos, les llamo filósofos (aunque de cierto modo los científicos tienen algo de esto) pero no hay porque parar con la ciencia, yo seguido hado muchos “por que’s” y no soy científico… Es el filosofo el que tiene verdadero amor por la sabiduría (me imagino que has de saber que de ahí se deriva el titulo)…
Malaventurados aquellos que viven en la sombra de la ignorancia preestablecida…